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abril 9, 2026
TENDENCIA
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¿Y China? Que lo urgente como Irán no haga perder de vista el conflicto más importante, aquel que va a definir el siglo XXI, la lucha por la supremacía geopolítica, China versus EE. UU.

El hecho que lo que está pasando no llene titulares o sea breaking news no significa que no pasen cosas, y es hasta buena noticia que no surjan declaraciones duras, ya que es

una indicación que se está negociando con seriedad y con la intención de llegar a un acuerdo en el tema de los aranceles, lo cual es importante, toda vez que si la negociación que

silenciosamente está en curso tiene éxito, el poder económico de ambos es tal, que de ahí saldrán las nuevas reglas que reemplacen a aquellas existentes desde el fin de la

segunda guerra mundial, a las que el propio EE. UU. decidió poner fin. El resto de los países, aunque no lo quieran, no tendrán alternativa y deberán sumarse, les guste o no.

De hecho, este fin de semana fue una de las fechas analizadas para la visita de Trump a Xi Jinping, pero el cierre del Estrecho de Ormuz lo hizo imposible y desde fines de marzo se supo

que los días 13 y 14 de mayo quedaron como fecha definitiva para que ambos mandatarios no solo hablen de aranceles, sino que desde la última vez que se encontraron, Taiwan e Irán

 se han agregado al temario, y en el último caso, su importancia para China es tal, que este país es quien está detrás de la iniciativa de Pakistán para una negociación indirecta, ya aceptada por Washington y Teherán.

En todo caso, China se ha preparado desde hace tiempo para un escenario de reducción de su acceso al petróleo, y ha estado ahorrando su consumo como también imitando lo que EE. UU.

hiciera en los 70s después del boicot árabe, estanques de reserva estratégica.

Además, Beijing ha estado negociando con los iraníes el paso de sus barcos en Ormuz, y ante la posibilidad de que el control del petróleo iraní termine en manos estadounidenses, tal como

ocurriera con el venezolano, siempre tiene a mano un plan B, que sería aumentar el consumo chino de petróleo y gas ruso para beneficio de ambos países, y, de hecho, hay planes de

financiamiento chino para oleoductos y gaseoductos desde territorio ruso.

Sobre todo, China ha estado preocupada de fortalecer su posición en la negociación con EE. UU.

Por ello, ha tomado con seriedad lo conseguido después de su exitoso boicot a Washington en las imprescindibles tierras raras, toda vez que gracias al verdadero monopolio que posee, consiguió

ser el único país que está negociando aranceles como igual, uno a uno, con la que todavía es la primera economía del mundo.

“Lo anterior fue considerado como un triunfo por Beijing, que siempre ha rechazado la contención que ha querido imponerle EE. UU., similar a la que se le impusiera a la URSS en la guerra fría»

Aunque existen límites objetivos a lo que China y EE. UU. pueden acordar dada la competencia existente, claramente señalada en la biblia geopolítica de la administración Trump, la Estrategia 2025 de Seguridad Nacional, si todo sigue marchando bien para que en mayo Xi Jinping y Trump se den la mano, se repetiría el mismo mecanismo utilizado cuando acordaron negociar, es decir, después que los especialistas lleguen a acuerdos técnicos, los ministros encargados de las negociaciones comerciales y de las finanzas se van a reunir con sus equivalentes chinos para hacer lo que hacen los

Secretarios de Estado o encargados de Relaciones Internacionales en negociaciones políticas, dar el visto bueno para la firma de los mandatarios.

Al parecer, todo apunta a que existe un interés manifiesto de Xi y Trump para aparecer con un logro en el tema del acceso al mercado del otro.

Trump lo necesita ya que su prueba más dura, la que probablemente va a definir su legado y la continuación de los profundos cambios que ha intentado es la difícil elección que enfrenta en noviembre, la de medio término, la que además habitualmente ha sido ganada por la oposición a quien reside en la Casa Blanca.

En el caso de Xi Jinping ha estado lleno de actividad que ha tenido poca repercusión en los medios de comunicación occidentales, pero que ha copado los de su país, hechos que tienen en común el fortalecimiento de su dictadura personal sobre una institucionalidad que acostumbraba a ser colectiva, además que su cargo tenía una duración máxima de dos mandatos, según las directrices dejadas por Deng Xiaoping.

Es así como el jerarca chino ha estado preocupado de reforzar su control sobre el Partido Comunista, la única fuente de poder verdadero del país.

Sabemos lo anterior ya que está en curso una nueva purga, que ha alcanzado a un miembro del Politburó, aunque esta vez se ha concentrado fundamentalmente en altos mandos militares.

El pretexto ha sido el mismo de otras veces, la campaña de “anticorrupción”, que, sobre la base de hechos ciertos, ha pavimentado su camino al poder absoluto, al utilizarse para derrotar a facciones rivales. Es así, ya que en China también se hace política, solo que tiene lugar al interior del partido único al no existir alternativas democráticas compitiendo entre sí.

Además, y de gran importancia, China dio un paso para ejercer su estatus de superpotencia y en defensa de sus intereses, decidió aprovechar su poder y participar en una negociación para abrir el Estrecho de Ormuz, ya que, al ser el principal comprador de petróleo iraní, su cierre le afectaba muy directamente.

A través de un aliado como Pakistán, con sagacidad China se ha involucrado en la búsqueda de un cese del fuego y la apertura de una negociación indirecta entre EE. UU. e Irán, cuyo objetivo primero es la apertura o retorno del Estrecho de Ormuz a la libertad de navegación.

En el fondo, China busca repetir el éxito que tuvo el 2023 al conseguir que tanto Arabia Saudita como Irán se comprometieran a mejorar sus relaciones, lo que fue toda una sorpresa para occidente, aunque no perduró después que Teherán respaldara la invasión de Hamas a Israel y la activación de todos sus proxis contra ese país, abriendo un conflicto en 7 frentes.

Ese es el origen de un conflicto que ha culminado en los bombardeos actuales, fundamentalmente por la negativa de Teherán para terminar con su programa atómico.

Mas aún, dada la total irrelevancia de la ONU, el protagonismo declinante de Europa y de la OTAN, la activación del poder chino en lo militar parece ser un factor que estará cada vez más presente, para llenar el vacío que se está produciendo por la pérdida de poder de Europa, el ascenso sin complejos de la India, y el mediocre desempeño demostrado por Rusia en Ucrania. Algo así parece reconocerlo el propio Trump cuando señala que ChinaEuropa y la India deben tomar un rol más activo en la apertura a la libre navegación de Ormuz, ya que ellos sí dependen de ese suministro, mientras que EE. UU. no solo es el principal productor del mundo, sino que a diferencia de los 70, hoy no necesita ese petróleo, además que compra poco desde allá.

No es seguro que Washington dé ese paso, ya que lo dicho por Trump parece ser solo una amenaza, pero si lo hiciera, sin duda lo más probable es que China y Europa negocien con Irán, con lo que se fortalecería la posibilidad de supervivencia de la República Islámica, aunque sea en la actual situación, donde parece existir una especie de junta militar, expresión de la Guardia Revolucionaria más que de la teocracia.

Quizás EE. UU. considere que sus objetivos se han cumplido si en definitiva Teherán renuncia a su programa atómico, y por su evidente derrota militar y destrucción de su infraestructura, se concentra en la reconstrucción, por lo que deja de ser una amenaza para sus vecinos árabes y está imposibilitado de continuar con el apoyo a los proxis. Quizás también EE. UU. consiga otro objetivo, que sería colaborar activamente en una nueva etapa, participando en el control y/o propiedad del petróleo iraní, ya sin sanciones. (I)

China mantiene un estrecho vínculo con Pakistán (WU HAO/Pool via REUTERS)

China mantiene un estrecho vínculo con Pakistán (WU HAO/Pool via REUTERS)

Trump le recordó al régimen iraní que tiene tiempo hasta el lunes para llegar a un acuerdo con EEUU (AP Foto/Alex Brandon, Pool)

Trump le recordó al régimen iraní que tiene tiempo hasta el lunes para llegar a un acuerdo

con EEUU (AP Foto/Alex Brandon, Pool)

Fuente: evafm.net – infobae.com

abril 5, 2026

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