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abril 7, 2026
TENDENCIA
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En un escenario construido con las estadísticas oficiales que promociona el Gobierno, la Argentina de Javier Milei es un mundo feliz: la pobreza baja al menor nivel de los últimos siete años, la actividad económica llega a niveles máximos, el equilibrio fiscal se sostiene.

Pero, en simultáneo, cada vez más personas aseguran que su presente no se condice con los éxitos que ensalza el presidente ultra, un cortocircuito señalado no solo por sus detractores sino incluso por referentes de la ortodoxia económica, afines a sus políticas.

¿Los datos oficiales son falsos? No, pero son promedios que no alcanzan a describir una realidad socioeconómica desigual y fragmentada.

Y conviven con otros datos, también oficiales, como el aumento del desempleo.

O la aceleración de la inflación, cuyo freno había sido el principal logro de Milei y hoy no baja del 3% mensual.

En ese contexto, el malhumor social se expande, atizado por escándalos de corrupción: casi todas las encuestas de opinión alertan que la imagen del presidente está en su peor momento.

 

Efectivamente, la actividad económica se encuentra en niveles máximos, tras subir el 1,9% el último año.

Sin embargo, no parece traducirse en un bienestar equivalente.

De acuerdo con un informe de la consultora Analytica, al ajustar la serie por población —una métrica más representativa del bienestar— se observa que los niveles actuales se ubican un 6,8%

por debajo del pico alcanzado en 2011.

En el mejor de los casos, los niveles de actividad por habitante volvieron al promedio previo a la pandemia, apunta el informe.

La clave para entenderlo es la composición del crecimiento actual, basado en sectores que generan relativamente poco eempleo,como los hidrocarburos, la minería y la intermediación financiera.

Los rubros que concentran mucho empleo, como la construcción, la industria manufacturera o el comercio, están pasando un muy mal momento o, directamente, una marcada caída interanual.

En el mismo sentido, si bien los ingresos de los hogares registraron en promedio alguna mejora, si se mira específicamente a empleados públicos o jubilados, están muy por debajo de los niveles registrados en la década pasada.

Además, alcanzan para menos por el aumento del peso que tienen en los presupuestos hogareños las tarifas y servicios como el transporte, la educación y la salud, ambos afectados por la motosierra de Milei sobre subsidios y sobre el sistema público.

“En el período reciente, la pobreza mejora más que el estrés económico: algunos hogares tienen más ingresos, pero no necesariamente mayor capacidad de consumo ni menor tensión financiera”, concluye un informe de la Universidad Católica Argentina basado en una pregunta subjetiva: ¿A usted le alcanzan sus ingresos actuales para vivir de la manera en que está acostumbrado a vivir?

La misma disonancia puede verse en el consumo, que dejó de moverse como un bloque homogéneo.

De acuerdo con la consultora MAP Latam, la mejora observable en las estadísticas está empujada por los sectores más acomodados que gastan en turismo emisivo, autos y bienes durables o importados, mientras que el consumo cae en las áreas más elementales como alimentos en supermercados.

La compra de leche, por caso, está en caída, de acuerdo al Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).

La tasa de desempleo informada por el Indec fue de 7,5% en el último cuatrimestre de 2025 y, aunque subió alrededor de un punto porcentual respecto de un año atrás y dos respecto del inicio del Gobierno de Milei, esconde una acentuada pérdida de la calidad del empleo.

Ese número engloba tanto a asalariados formales —un grupo que se achica— como a personas que realizan trabajos de pocas horas o directamente informales, que son los que se multiplican: repartidores de aplicaciones, vendedores ambulantes, recolectores de materiales reciclables.

Pese a que el Gobierno logró sancionar la reforma laboral —resistida por los sindicatos y hoy paralizada por la justicia— resulta difícil pensar que la situación vaya a cambiar en el corto plazo, simplemente, porque cada vez hay menos empleadores formales.

Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en lo que va del Gobierno de ultraderecha, cerraron 22.608 empresas.

“Las expectativas se deterioran”

Desde comienzos de año, los sondeos de opinión alertan sobre un aumento del malhumor social y un creciente rechazo al presidente.

La consultora brasileña Atlas Intel, que en 2023 vaticinó la irrupción triunfal de Milei, ahora señala que el mandatario atraviesa el peor momento desde que asumió.

En una encuesta que tomó 5.037 casos de todo el país a fines de marzo, el 62% expresó una valoración negativa de Milei y un 37%, positiva.

Desde diciembre, indica el estudio, aumentó casi 10 puntos la desaprobación del ultra.

Para la mayoría de los consultados, los principales problemas del país son la corrupción (43,3%), el desempleo (42,2), la inflación (35,3), el debilitamiento de la democracia (31,4) y la situación económica (29,6).

Diferentes consultoras del país revelaron en las últimas semanas una tendencia similar, algunas con mayor apoyo para Milei (en torno al 40%) y con menor rechazo a su figura (alrededor del 50%).

La consultora Isasi-Burdman es una de las que mejor desempeño asigna al presidente, con 46% de imagen positiva.

“No hay tanta diferencia en nuestros datos; nosotros también vemos una caída en la imagen de Milei”, explica el sociólogo Julio Burdman.

“Lo que destacamos”, matiza, “es que estos números de Milei no son tan malos para esta altura de su mandato.

Cuando comenzaron su tercer año de gestión, los presidentes anteriores [Mauricio Macri y Alberto Fernández] estaban mucho peor”. (I)

Fuente: evafm.net – elpais.com

 

abril 6, 2026

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