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octubre 6, 2026
TENDENCIA
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El 2 y 3 de octubre de 2026, la Ciudad de México vivió dos noches históricas con las que muy probablemente fueron las dos últimas presentaciones de Sir Elton John en el país.

Una figura que ha ganado todos los reconocimientos en lo profesional, miembro de la exclusiva élite de artistas EGOT, que se destacan del resto por alzar los premios más importantes de la industria del entretenimiento: un Emmy, un Grammy, un Tony y un Oscar.

Y qué decir de sus batallas personales contra los excesos. El rostro de Elton John es el de una persona que tocó el fondo del abismo, que tuvo todo lo que quiso al alcance de la mano y perdió el rumbo, que su vida pendió de un hilo en decenas de ocasiones, irónicamente, por su deseo de vivir al máximo.

Finalmente, después del fracaso número un millón, el Rocketman volvió a ponerse de pie y dejó atrás esa vida de caos para convertirse en padre, en esposo y vivir sus últimos años en sobriedad y, sobre todo, en armonía consigo mismo.

 

Elton John merecía un recinto a la altura de su historia y legado para despedirse del público mexicano. ¿Qué otro podría ser sino el Estadio Banorte? Lugar que ha visto finales de copas del mundo, donde Michael Jackson brindó cinco legendarias presentaciones, donde Maradona hizo el considerado mejor gol de la historia, donde Paul McCartney ha encontrado un segundo hogar.

Sí, en el papel todo apuntaba al coloso de Santa Úrsula, pero en la práctica, las cosas terminaron siendo un poco diferentes.

El caos que rodea al Estadio Banorte

La experiencia de un concierto se vive mucho antes de entrar al show. El viaje es importante; probablemente muchas personas se lo piensen dos veces antes de regresar a un lugar cuyo acceso es complicado.

Llegar al Estadio Banorte es realmente una proeza. Si se llega en transporte público, te encontrarás con un océano de gente que trata de entrar al tren ligero; un transporte mucho más pequeño que el metro de la CDMX y que en ocasiones tarda mucho en aparecer.

Un auto particular tampoco es mejor idea, tomando en cuenta que la Calzada de Tlalpan siempre está colapsada y aún más cuando es el propio concierto el que aglomera a miles de personas.

También hay que considerar el regreso. Salir del estadio en tu auto es estar atorado en el tráfico al menos una hora; para los que optan por el tren ligero (repito, único transporte público para acceder al recinto), tienen que lidiar con una gigantesca peregrinación que satura la estación. Es mejor caminar un poco y esperar que la afluencia baje por sí sola.

Y esta fue la experiencia que vivió una gran parte del público y la misma prensa. Durante la primera noche, un gran número de personas aún trataban de acceder media hora después de que el concierto comenzara. La historia es la misma: tráfico imposible, transporte público sobrepasado y señalizaciones confusas que hicieron, para muchas personas, una experiencia muy agridulce la despedida de Elton John en México.

Los problemas dentro del estadio.

Cuando se revela que un artista tocará en el Estadio Banorte, el público lo relaciona de inmediato con algo histórico, un show de primera, una experiencia audiovisual extraordinaria. Pero la realidad es un poco diferente.

Lo cierto es que el Estadio Banorte no fue creado para espectáculos musicales. Por ende, ni su acústica ni su visibilidad son las mejores para disfrutar de este tipo de shows.

Ni siquiera Elton John se libró de esta experiencia. Por momentos, el audio estaba muy saturado; en otros, las pistas sonaban muy bajo.

Respecto a la visibilidad, fue imposible no comparar el tamaño del escenario con el estadio más grande del continente. Ver detrás de las pantallas un gigantesco muro de asientos completamente vacíos hizo pensar a más de uno que lo ideal hubiera sido un show en el centro del campo para aprovechar las dimensiones del recinto.

También fue interesante la manera en que se estructuraron las secciones del público. Superboletos hizo un esfuerzo sobrehumano para hacer sold out ambas fechas, poniendo al 50%, 60% y 80% de descuento las secciones más costosas del show. A pesar de ello, por la forma de organización, el estadio llegó a lucir vacío.

Elton John y el público contra la adversidad.

A pesar de todo, ninguna de estas controversias hubiera sido suficiente para justificar el faltar a la cita de la despedida de Elton John en Ciudad de México.

Con 79 años y tras un sinfín de problemas de salud, Elton John continúa siendo un extraordinario cantante y un pianista fuera de serie.

Dando inicio a las 8:10 pm con el tema “Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding”, el hombre que fue nombrado caballero por la reina Isabel en 1998 demostró desde los primeros segundos del show que el piano y él siguen siendo uno mismo. Lo que es más, a pesar de que su movilidad es limitada y su visión es casi nula, Elton disfruta de tocar y de escuchar al público corear sus canciones y su nombre.

octubre 6, 2026

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