Este domingo 8 de marzo de 2026 se conmemora el Día Internacional de la Mujer y hay un dato importante en Ecuador: más de un millón de mujeres cuentan con formación que va desde el postbachillerato hasta los títulos de PHD (ver tabla de abajo).
En las provincias de Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay se concentra la mayor cantidad, según las cifras del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC).
Con base en el último censo de 2022, esa entidad refiere que en el país hay 8,6 millones de mujeres.
De ese número, 1 053 431 poseen un nivel de educación más alto al que asiste o asistió.
Se distribuyen de la siguiente manera:
| Ciclo postbachillerato (no superior) | Educación técnica o tecnológica superior | Educación Superior | Maestría / especialización | PHD / doctorado | Total |
| 20.671 | 114.687 | 769.740 | 138.701 | 9.632 | 1’053.431 |
Se divide en provincias de la siguiente manera:
| Provincias | Ciclo postbachillerato (no superior) | Educación técnica o tecnológica superior | Educación Superior | Maestría / especialización | PHD / doctorado | Total |
| Pichincha | 5.208 | 41.796 | 194.578 | 46.778 | 3.274 | 292.084 |
| Guayas | 5.702 | 23.736 | 179.870 | 29.078 | 1.729 | 240.115 |
| Manabí | 1.410 | 3.839 | 69.697 | 9.783 | 603 | 85.332 |
| Azuay | 927 | 3.158 | 39.502 | 8.714 | 603 | 52.904 |
| Tungurahua | 732 | 4.412 | 30.054 | 5.422 | 437 | 41.057 |
| Loja | 340 | 3.264 | 28.986 | 5.049 | 599 | 38.238 |
| Los Ríos | 1.337 | 2.829 | 29.556 | 3.883 | 182 | 37.787 |
| Chimborazo | 541 | 4.538 | 22.866 | 2.253 | 432 | 33.630 |
Según datos difundidos el año pasado, el 22,3% de mujeres, a escala nacional, tiene títulos de tercer o cuarto nivel, y más de 10 000 ocupan cargos directivos, mostrando un avance profesional.
Para Maria Fernanda Corral, presidenta y fundadora de la organización Women for Women (WfW) Ecuador, si bien se evidencia avances en el marco legal como la Ley Violeta, y a pesar de que las mujeres han alcanzado niveles de paridad —e incluso superiores— respecto a los hombres en cuanto a la formación universitaria, las brechas persisten cuando se analiza la participación económica y el acceso a puestos de liderazgo. “Por tanto, no podemos hablar de una transformación estructural”.
Las mujeres están más formadas, pero no acceden en igualdad de condiciones a empleos de calidad, estabilidad laboral ni liderazgo.
Esto sugiere que las estructuras laborales, empresariales y culturales del país no han avanzado tanto como el acceso a la educación formal.
También preocupa mucho que los avances son susceptibles de ser impactados por los diferentes eventos sociales.
“Cuando tuvimos la pandemia las mujeres fueron significativamente impactadas, desde que muchas perdieron sus fuentes de trabajo al incremento en la violencia que experimentaron en sus hogares. Igualmente hoy vemos que en diferentes partes del mundo, avances importantes se están viendo afectados por posiciones ideológicas y políticas”.
¿Qué hacer para que las mujeres profesionales sean vistas como referentes para niñas y adolescentes? Desde su experiencia organizacional, la activista destaca que uno de los programas de WfW es el de semilleros, en los que se trabaja con jóvenes mujeres de sectores vulnerables. Recuerda el testimonio de una participante, tras un taller de tecnología:
“Mi mamá siempre me ha dicho que las carreras de ingeniería es cosa de hombres, ahora veo que no es así y me motiva a estudiar tecnología” .
Con esto, Corral explica que “no se puede ser lo que no se puede ver”, de ahí la importancia de que se visibilicen más mujeres en posiciones de liderazgo o carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
“Cuando solo vemos hombres en estos espacios, nuestro cerebro refuerza lo sesgos inconscientes.
Por eso el papel tan crítico que juegan los medios de comunicación, las redes sociales, y el marketing que hacen las empresas, en ser mucho más responsables e intencionales en los mensajes que enviamos a la juventud y niñez”.
Barreras estructurales:
Corral afirma que las barreras que enfrentan las mujeres profesionales, en Ecuador, son culturales, estructurales y organizacionales.
- Sesgos de inconscientes y expectativas de roles. Persisten estereotipos que asocian el liderazgo con rasgos masculinos y penalizan la maternidad. En tanto no cambiemos los paradigmas sociales que tenemos sobre los roles que jugamos hombres y mujeres, los mitos sobre lo que implica liderar o el cuidado de otros, difícilmente se alcanzará la paridad en la sociedad y por ende las organizaciones.
- Sobrecarga de trabajo no remunerado. Para alcanzar la igualdad de género en el ámbito organizacional primero debemos alcanzarla en el hogar. Las mujeres dedican muchas más horas al cuidado del hogar y la familia, lo que limita su disponibilidad para asumir cargos con alta demanda de tiempo.
- Networking y Sponsorship. Las relaciones formales e informales juegan un papel clave en las decisiones de ascenso, que en su mayoría no son solamente por mérito. En muchos de estos círculos no se encuentran las mujeres. De ahí la importancia de que más mujeres accedan a posiciones de liderazgo para que se rompan o expandan estos círculos. En igual forma la importancia de los y las Sponsors, que abren puertas para visibilizar la capacidad y potencial de las mujeres.
¿Porque cada vez hay m,as mujeres profesionales en Ecuador?
Para Raquel Escobar, gerente general de la Asociación de Servicios de Capacitación Mujeres Líderes (Asolider), el incremento de mujeres en espacios laborales especializados, que tienen como requisito la formación de tercer y cuarto nivel, se debe a una significativa implementación de políticas públicas impulsadas por las luchas de las propias mujeres, para institucionalizar los mecanismos y procedimientos que nos permitan ejercer nuestros derechos.
Si bien, en los últimos años ha decrecido la eficacia y voluntad de los gobiernos para ratificar y ampliar estos adelantos, la huella de un trabajo sostenido y riguroso, de las organizaciones de mujeres, ha permitido cambios en la vida de las mujeres ecuatorianas.
Su organización cuenta con una herramienta de medición de empoderamiento económico de las mujeres, la cual ha dejado como resultado que “estamos frente a una generación que de forma consciente ha reducido (o renunciado) las actividades de cuidado, ha realizado acciones efectivas para acceder a los diferentes niveles de educación, escenario que se alimenta tanto depolíticas públicas existentes para la mayor inclusión de mujeres al sistema educativo, como de la voluntad propia para abrirse esos espacios”.
Por otro lado, se incorpora de forma más rápida entre las mujeres jóvenes la comprensión deque su realización como ser humana no se limita a la maternidad o el matrimonio.
Paralelamente, se interesa por la formación continua y si inicia alguna actividad económica propia, evita el endeudamiento en la banca privada, principalmente, al menos, al empezar su negocio.
Ese cambio representa la ruptura de una práctica patriarcal más, posibilitando que las mujeres se vean a sí mismas como agentes de cambio de sus propias realidades.
En este caso, de su situación emocional, social y económica. Claro, no es un ejercicio de empoderamiento que alcance todavía a grandes poblaciones de mujeres en condiciones de pobreza y pobreza extrema, así como atravesadas por otras condiciones de vulnerabilidad.
“Ese es un proceso pendiente y urgente todavía, que sigue siendo terreno de lucha permanente de los feminismos en el país para que el Estado cumpla a cavalidad su deber de garantizar los derechos de todas”.
Resultado de procesos históricos.
Nalda Bustamante, representante del Movimiento de Mujeres de Santo Domingo, destaca que cada vez hay más mujeres profesionales en Ecuador.
Es el resultado de procesos históricos de lucha por los derechos de las mujeres en nuestro país, especialmente por el acceso a la educación y la autonomía económica.
Durante décadas, movimientos feministas, organizaciones sociales y políticas públicas han cuestionado las estructuras que relegaban a las mujeres al ámbito doméstico y de cuidados, impulsando su participación en la educación superior y en el mundo laboral.
Actualmente, considera que hay generaciones de mujeres que han crecido con mayores expectativas de formación y con referentes femeninos importantes en distintos campos profesionales.
Sin embargo, este avance no es únicamente individual; responde también a una conciencia colectiva sobre la importancia de la igualdad de derechos y oportunidades.
En ese sentido, el incremento de mujeres profesionales refleja tanto el esfuerzo personal de miles de mujeres como el impacto de las luchas sociales por la equidad de género.
¿Considera que actualmente hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades profesionales en Ecuador?
Aunque es innegable que se han logrado avances importantes, aún no podemos afirmar que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades profesionales en Ecuador.
Persisten brechas estructurales relacionadas con la desigual distribución del trabajo de cuidados, las diferencias salariales, la segregación ocupacional y los graves obstáculos que enfrentan muchas mujeres para acceder a cargos de decisión.
Además, las desigualdades se profundizan cuando se cruzan con otras condiciones como la pobreza, la ruralidad, la pertenencia étnica o la maternidad.
Muchas mujeres continúan enfrentando barreras invisibles que limitan su desarrollo profesional.
Desde una perspectiva de derechos humanos, reconocer estas brechas no implica negar los avances, sino asumir que todavía existe un camino importante por recorrer para alcanzar una igualdad real y no únicamente formal.
¿Qué hacer para reducir las brechas de género?
Bustamante opina que se requiere acciones integrales desde el Estado, la sociedad y las instituciones.
En primer lugar, es fundamental diseñar y fortalecer políticas públicas que promuevan la corresponsabilidad en los cuidados, de manera que el trabajo doméstico y de cuidado deje de recaer casi exclusivamente en las mujeres.
También impulsar políticas laborales que garanticen igualdad salarial, prevenir la discriminación en el empleo y promover la participación de mujeres en espacios de liderazgo y toma de decisiones.
La educación juega igualmente un papel clave: urge que desde las aulas se cuestionen los estereotipos de género y se promueva que niñas y jóvenes se proyecten en todos los campos del conocimiento y del trabajo.
Finalmente, fortalecer los enfoques de derechos humanos y de igualdad de género en las políticas públicas es fundamental para avanzar hacia una sociedad más justa, donde las oportunidades profesionales no estén condicionadas por el género.
¿Cómo contribuyen las mujeres profesionales al desarrollo económico del país?
Corral opina que las mujeres profesionales son un pilar clave del desarrollo económico de Ecuador, tanto por su participación directa como por los efectos multiplicadores de su trabajo:
- Pools de Talento: La alta participación femenina en educación superior fortalece los pools de talento, la productividad y la innovación en sectores estratégicos.
- Impacto en crecimiento económico: Los estudios son consistentes en que cerrar la brecha de género incrementaría significativamente el crecimiento del PIB.
- Mejores resultados organizacionales: Estudio tras estudio demuestra que la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo está asociada a mayor innovación, productividad y mejores decisiones empresariales.
- Impacto social ampliado: Cuando las mujeres tienen ingresos propios, aumentan la inversión en educación, salud y bienestar familiar, generando beneficios intergeneracionales. (I)
Fuente: evafm.net – ecuavisa.com


