DEPORTES INTERNACIONALES

Baile, fiesta, y goleada rusa en la inauguración

Las calles de Moscú no eran un escenario festivo. Los diarios azotaban a su selección, hundida tras numerosas derrotas previas al Mundial, pero ayer, en la cita inaugural, todas ellas se disiparon ante Arabia Saudí. Los de Juan Antonio Pizzi fueron simples espectadores de la fiesta local, que inició con RobbieWilliams sacando el dedo medio y acabó con el jovencito Golovin abriendo sus brazos para recibir una merecida ovación al cerrar el 5-0 definitivo.

La manito, aunque por muchos minutos el ritmo pareció más de un amistoso, impulsa al anfitrión a los octavos de final.

Parece pronto, pero el gol diferencia puede ser clave en su lucha con Egipto y Uruguay, que se miden hoy, por clasificar.

Sobre todo porque quedaron buenas sensaciones en el plantel europeo, como el gran aporte de un Cheryshev que inició como suplente, pero que sustituyó al lesionado Dzagoev y revolucionó el cotejo con sus arrancadas y sus goles.

Su mejoría con el paso de los minutos es una muestra de la gran influencia de Cherchesov, el seleccionador local, sobre sus jugadores.

Ya dejó muestras en la rueda de prensa con mensajes en defensa de los suyos, y ayer también.

Omnipresente en cada acción, la tomó primero con un desafortunado Smolov, y después con el exjugador del Real Madrid, recriminándole en dos ocasiones su exceso de regates. Poco después lo llamó a su lado.

Le susurró órdenes al oído, le acarició la espalda y lo mandó a correr.

El joven, atrevido, en la siguiente acción volvió a recortar ante dos defensas saudíes y anotó el primer golazo de este torneo, que significó el segundo de los locales tras el inicial de Gazinskiy de cabeza.

Un primer tiempo muy cómodo, en el que los asiáticos apenas se acercaron al arco defendido por Akinfeev y que permitió a los fanáticos rusos agitar sus banderas y realizar hasta en cuatro ocasiones la ola.

Incluso los trabajadores de seguridad y los voluntarios del Luzhniki Stadium se atrevían tímidamente a abrazarse y a sacar sus celulares disimuladamente para fotografiar lo que era ya un paseo triunfal.

Los segundos 45 minutos no iban a cambiar el guión. Triste presentación de los dirigidos por Juan Antonio Pizzi, que va camino al fracaso después de tomar el mando de esta selección una vez ya clasificada tras la renuncia de Bert van Marwijk, técnico que les devolvió a una fase final y que ya había triunfado anteriormente en Holanda en 2010.

El argentino, en cambio, llega de dejar a Chile sin Mundial y todo apunta que se irá del elenco asiático con otro desastre. Mal defensivamente, sin alma y superados por una Rusia que llegaba extremadamente dañada a este cotejo.

No creyeron y los goles fueron cayendo para alegría de los miles de rusos que repletaron el graderío de este renovado estadio Olímpico.

Dzyuba, quien entró al cambio y tardó un minuto en celebrar, mejoró a Smolov, que si bien es la gran esperanza local, ayer no convenció.

Lo festejó el técnico local en la zona técnica, consciente de que aseguraba el triunfo y la goleada.

Aún llegaron más en el descuento, con el doblete de Cheryshev y una obra maestra de Golovin de tiro libre para redondear una jornada que dispara los sueños rusos de cara al futuro más cercano. El próximo reto es Egipto y un triunfo lo mandaría directamente entre los 16 mejores del mundo.

Fuente: expreso.ec