Charlie Sheen cumplió 60 años y, con la perspectiva que da el paso del tiempo, ofrece una mirada honesta y autocrítica sobre su trayectoria.
El actor, famoso por su papel en “Two and a half men” y una de las figuras más polémicas de Hollywood, ha reflexionado abiertamente sobre
su vida, sus tropiezos y sus victorias personales en entrevistas recientes y en la antesala de la publicación de sus memorias y un documental
sobre su historia.
En una entrevista concedida a PEOPLE el pasado miércoles 3 de septiembre, Sheen comenzó reconociendo el punto vital en el que se
encuentra:
“Tengo más días detrás de mí que por delante y eso está bien”.
La frase —pronunciada mientras posaba en una sesión de fotos en una de las playas de Malibú, cerca de donde creció— señala una aceptación
serena y sin nostalgia del paso del tiempo.
A pesar de esta mirada realista, el actor se muestra optimista respecto a su salud:
“¡Pero me siento bastante bien! La mayoría de los hombres de mi edad suelen tener problemas de espalda o rodillas.
De alguna manera, yo lo superé”. El sentido del humor permanece intacto cuando detalla su estado físico
: “Solo tengo un problema en el hombro y tengo que tomar una medicación para el dolor”.
No obstante, el presente estable contrasta fuertemente con las sombras de su pasado.
Sheen reconoce que, a los cuarenta, se encontraba atrapado en un ciclo destructivo marcado por las adicciones y escándalos.
Fueron años dominados por excesos, titulares sensacionalistas y dos matrimonios fallidos.
El mismo actor lo resume: estuvo “realmente metido en un pozo por culpa de la adicción a los 40 años, los innumerables escándalos sensacionalistas
y los polémicos dos divorcios”.
El peligro fue real, y la recuperación no fue sencilla; incluso tras varios intentos de rehabilitación, llegó a una sobredosis que puso su vida en serio peligro:
“Es un milagro que solo haya tenido una sobredosis por la que estuve a punto de morir”.
La época de fiestas desenfrenadas, donde el alcohol, la cocaína, los coches y el sexo fácil eran parte habitual de su entorno, estuvo impulsada por una
profunda inseguridad respecto a la durabilidad de la fama y el éxito.
Él mismo expone que esta actitud respondía al miedo de perder todo lo que había conseguido:
“Siempre hubo esa voz de la duda, de que era solo cuestión de tiempo antes de que todo desapareciera, así que disfrútalo con todo el corazón que puedas”.
El proceso de desintoxicación y estabilidad no estuvo exento de dificultad ni de trabajo emocional. El propio Sheen reconoce que ha pasado mucho tiempo
intentando reparar los daños causados, en especial en sus cincuenta:
“Pasé la mayor parte de mis cincuenta disculpándome con las personas a las que lastimé”.
Su compromiso actual se orienta a la responsabilidad, evitando la autocompasión:
“Tampoco quería escribir desde la perspectiva de una víctima.
No lo fui y soy responsable de todo lo que hice. Soy solo yo, finalmente contando las historias tal como sucedieron.
Las historias que puedo recordar, al menos”, comenta con cierta ironía.(E)

Sheen presenta sus memorias y un documental en Netflix para contar su historia (Créditos: Gallery Books)
Fuente: evafm.net – infobae.com


