Las relaciones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos atraviesan un momento de tensión luego de que ambos países decidieran retirar las credenciales de sus respectivos agentes de seguridad.
El gobierno de Lula adoptó la medida tras la expulsión de Marcelo Ivo de Carvalho, delegado de la Policía Federal brasileña en Miami, a quien Washington acusó de intentar manipular procedimientos migratorios en el marco de la detención y posterior liberación de Alexandre Ramagem, ex jefe de inteligencia de Jair Bolsonaro condenado por su papel en el intento de golpe de Estado de 2023.
El incidente reavivó viejas fricciones entre los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump.
Este miércoles, la Policía Federal de Brasil informó la revocación de las credenciales de un agente de seguridad estadounidense que operaba en la sede policial en Brasilia.
El director general del organismo, Andrei Rodrigues, calificó la decisión como un acto de reciprocidad diplomática tras la salida forzada de Carvalho de territorio estadounidense.
“Y lo digo con mucho pesar. Me gustaría que nada de esto estuviese sucediendo.
Y espero que podamos sentarnos en una mesa a dialogar y así poder continuar con total regularidad”, expresó Rodrigues en una entrevista con GloboNews.
Acusaciones desde Washington y respuesta brasileña.
El gobierno de Estados Unidos había solicitado la salida de Carvalho bajo la acusación de “manipular el sistema de inmigración para eludir las solicitudes formales de extradición y extender las cacerías de brujas políticas” en el país, según la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
El funcionario brasileño actuaba como oficial de enlace con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde agosto de 2023, cargo que debía extenderse hasta el mismo mes de este año.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil protestó la medida estadounidense y convocó a un representante de la Embajada en Brasilia para comunicar la retirada de las credenciales del agente estadounidense destacado en la capital federal.
Según la cancillería brasileña, la decisión de Washington fue “sumaria” y alejada de las “buenas prácticas diplomáticas de diálogo entre naciones amigas”.
Para las autoridades de Brasil, la expulsión de Carvalho constituyó un quiebre en el espíritu de colaboración que ha caracterizado la relación bilateral durante más de dos siglos.
Por su parte, el presidente Lula da Silva respaldó públicamente la decisión de la Policía Federal y felicitó a Rodrigues por la respuesta recíproca.
“Felicitaciones por su posición con relación al delegado estadounidense, aplicando la reciprocidad.
Es decir, lo que ellos hicieron con nosotros, lo vamos a hacer con ellos, esperando que estén dispuestos a volver a conversar y que las cosas vuelvan a la normalidad”, afirmó el mandatario
El caso Ramagem y el trasfondo político.
La controversia estalló a raíz de la detención de Alexandre Ramagem, ex jefe de inteligencia y ex diputado federal brasileño, quien recibió una condena de 16 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado que buscó mantener a Jair Bolsonaro en el poder.
Ramagem abandonó Brasil de manera clandestina el año pasado, cruzó la frontera con Guyana y luego ingresó a Estados Unidos.
El pasado 13 de abril, el ICE lo detuvo en Orlando por irregularidades migratorias y lo trasladó a un centro de detención.
Dos días después fue liberado sin fianza tras una decisión administrativa.
Actualmente, permanece en territorio estadounidense a la espera de la decisión sobre su solicitud de asilo, mientras Brasil formalizó el pedido de extradición.
La reacción de Washington se produjo luego de que Carvalho interviniera en el proceso vinculado a Ramagem.
Para las autoridades estadounidenses, el delegado brasileño intentó influir en los procedimientos migratorios y judiciales, lo que fue interpretado como un intento de trasladar disputas políticas internas al territorio norteamericano
Ningún extranjero puede manipular nuestro sistema de inmigración para eludir las solicitudes formales de extradición y extender las cacerías de brujas políticas al territorio estadounidense”, sostuvo el Departamento de Estado en un comunicado replicado en X por la embajada de Estados Unidos en Brasil.
Desde el entorno de Carvalho y la Policía Federal de Brasil, se niega que haya existido una expulsión formal y se asegura que el funcionario regresó a Brasil “por determinación propia” para que la institución pueda esclarecer si existió un proceso oficial en su contra.
“Entendí que sería más prudente convocarlo para que vuelva a Brasil”, explicó Rodrigues, quien también subrayó que el funcionario continúa acreditado en la agencia estadounidense y que su misión no ha sido oficialmente cancelada.
Antecedentes y perspectivas.
Este cruce diplomático se inscribe en un contexto de relaciones bilaterales marcadas por episodios recientes de tensión.
El año pasado, la administración de Donald Trump impuso aranceles de hasta el 50% a productos brasileños como represalia por el proceso judicial que derivó en prisión para Bolsonaro, aliado del republicano.
Aunque ambos países lograron acordar una rebaja de tarifas y la retirada de sanciones tras negociaciones entre los mandatarios, el caso Ramagem vuelve a poner a prueba la colaboración en materia de seguridad y extradición.
El futuro de la cooperación bilateral en temas migratorios y judiciales permanece incierto tras este episodio.
La permanencia de Alexandre Ramagem en Estados Unidos y la posición de ambos gobiernos respecto a sus oficiales de enlace seguirán bajo observación. (I)

Marcelo Ivo de Carvalho, el delegado de la Policía Federal de Brasil que fue expulsado de EEUU (Archivo)

Alexandre Ramagem, ex jefe de inteligencia del gobierno de Bolsonaro (REUTERS/Adriano Machado/Archivo)

Fuente: evafm.net – infobae.com


