Ecuador está viviendo un cambio profundo en el mundo del crimen organizado. Aunque el combate al narcotráfico se concentra en los puertos para evitar la salida de cargamentos con toneladas de cocaína, un informe del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) revela que el país ha pasado de ser un simple lugar de paso a convertirse en un sitio donde ya se fabrica la droga sintética MDMA, también conocida como éxtasis.
La investigación advierte que el mercado ha mutado desde una dependencia casi exclusiva de las importaciones europeas hacia la consolidación de líneas de producción.
Bajo este esquema, las organizaciones ya no solo reciben el producto final, sino que importan intermedios químicos por la frontera con Colombia para finalizar la síntesis del estupefaciente en domicilios y bodegas.
Esta actividad ilegal se ve potenciada por un vegetal presente en la Sierra ecuatoriana.
La planta endémica Congona (Peperomia inaequalifolia) posee un aceite esencial con un 27,6 % de safrol, un precursor fundamental para la fabricación de MDMA.
Además, se ha identificado el desvío de Helional, un insumo lícitamente importado para la industria cosmética que sirve como ruta alternativa para producir la droga.
La digitalización del microtráfico.
La forma de vender la droga también se ha modernizado.
En lugar de tener a vendedores en las esquinas de barrios, los grupos delictivos usan redes sociales como Instagram o WhatsApp para concretar los detalles de la transacción.
Para entregar el producto, usan motorizados de aplicaciones de entrega a domicilio, lo que hace que sea muy difícil atrapar al vendedor real porque el que lleva el paquete es un repartidor que muchas veces ni sabe lo que carga.
Incluso han creado su propio marketing.
Las pastillas vienen con logos de marcas conocidas para dar una falsa sensación de calidad y estatus.
Esto ha inflado los precios: una pastilla común puede costar USD 30, pero el cristal azul, que se vende como la droga más pura de todos, puede llegar a los USD 120 por gramo.
El impacto en zonas turísticas.
El estudio realizado en enclaves turísticos como Montañita, en Santo Elena, describe un fenómeno que los investigadores denominan «pacto de indiferencia».
En estas zonas de fiesta, las fuerzas del orden y los actores criminales coexisten, priorizando la continuidad de la actividad turística sobre el control de sustancias ilegales.
La OECO sostiene que el MDMA podría estar ingresando a Ecuador como una forma de pago compensatorio.
Apuntan que los grandes envíos de cocaína hacia Europa serían remunerados parcialmente con drogas sintéticas, aumentando drásticamente la disponibilidad local para el consumo interno dentro de la cadena de valor del narcotráfico. (I)

planta Congona, endémica en Ecuador, Perú y Colombia
Fuente: evafm.net – ecuavisa.com


