El canciller de Irán, Abbas Araqchi, expresó este domingo sus sospechas sobre posibles filtraciones en el aparato de seguridad interna de la República Islámica que facilitaron el bombardeo inicial de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero y que, según dijo, aún hoy siguen perjudicando la estrategia nacional.
Araqchi se refirió en particular a la operación ejecutada por aviones israelíes contra el entonces líder supremo, Alí Khamenei, en Teherán ese día, que terminó con la muerte del ayatolá, parte de su familia y buena parte de la cúpula militar del país durante una reunión en la residencia de Jamenei en la capital iraní.
“La cuestión crucial, desde mi punto de vista, es que (Estados Unidos e Israel) conocían esas reuniones. Apunta a un fallo de seguridad que existía entonces, y probablemente persiste ahora”, indicó el ministro en una entrevista con el activista conservador Javad Moghayi, adelantada por medios iraníes y todavía sin publicarse en su totalidad.
Porque creo que estaban al tanto de que el líder supremo tenía reuniones en su oficina todos los días”, continuó Araqchi.
“Sabían que uno de sus principios personales más profundos es que no tenía intención de esconderse en un búnker, y sabían que en ese momento los principales comandantes se estaban reuniendo justo al lado, o dos edificios al lado”, agrego.
Desde el bombardeo inicial, ambos bandos se han enfrentado en sucesivas oleadas de ataques y treguas fallidas, la más reciente de ellas un memorando de entendimiento firmado en junio que buscaba poner fin al conflicto pero que colapsó en las últimas semanas.
Las declaraciones de Araqchi llegan en medio de una nueva escalada militar: en la última semana, Estados Unidos reimpuso un bloqueo naval a los puertos iraníes y lanzó sucesivas oleadas de ataques contra objetivos militares y de infraestructura en Irán, mientras Teherán respondió con ataques a bases estadounidenses y a países aliados de Washington en el Golfo, incluidos Kuwait, Bahrein y Jordania.
Las sospechas de filtraciones internas también se producen en un contexto de fuerte represión doméstica, con oleadas de detenciones y ejecuciones vinculadas tanto a la guerra como a las protestas antigubernamentales de comienzos de año, lo que ha alimentado versiones sobre purgas y desconfianza dentro del propio aparato de seguridad iraní.(I)
Daños en una sección del edificio que la Oficina del Líder Supremo iraní identificó como el complejo de
l fallecido ayatolá Alí Khamenei en Teherán,(Oficina del Líder Supremo de Irán/Reuters)


