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La gloria es para la Uruguay de Cavani

El sueño de Portugal y de Cristiano Ronaldo en el Mundial de Rusia sólo duró dos horas más que el de Messi y Argentina.

Se van los dos mejores jugadores del mundo el mismo día, sin aparecer en el momento en el que sus selecciones más les necesitaban.

La gloria es para Francia y Uruguay. Para Mbappé y Cavani. Ganaron los mejores equipos.

Portugal no pudo con una selección, la uruguaya, que avanza con paso firme en el Mundial gracias a una extraordinaria defensa y el acierto de sus delanteros.

Ante los lusos el héroe fue Cavani, que firmó dos goles extraordinarios.

En cuartos, ante Francia, por el bien de Uruguay más vale que aparezca Suárez, porque el delantero del PSG se fue lesionado y tiene muy complicado estar en la siguiente ronda.

Se retiró del campo cojeando, ayudado por un Cristiano Ronaldo que deja Rusia con cuatro goles, de más a menos en esta cita de Rusia, lamentando no pasar de octavos por tercer Mundial consecutivo.

El partido fue una estampida en el arranque. Pitó el árbitro el inicio, o mejor dicho, terminó la cuenta atrás, que es lo que se hace ahora en el fútbol moderno, y los dos equipos se lanzaron a por el gol a tumba abierta.

Sorprendía el planteamiento inicial de ambas selecciones, que durante los primeros cinco minutos ofrecieron un encuentro lleno de alternativas, de área a área. Remató Cristiano Ronaldo primero y le respondió Luis Suárez después con un disparo que despejó a córner Pepe.

El partido arrancaba trepidante, con los dos equipos buscando, seguramente, lo que encontraría Uruguay en el 7′, el gol que le permitiera replegarse.

El primer tanto charrúa fue una maravilla. Cavani recibió el balón en la banda derecha y cambió la orientación del juego con un pase de 50 metros.

La pelota la bajo Suárez con el pecho y la volvió a cambiar de lado haciendo volar el esférico otros 40 metros.

Y ahí, en el área, en el segundo palo, apareció otra vez Cavani para rematar en posición inverosímil y batir a Rui Patricio.

No se sabe si bien si conectó con la cara o con la cabeza, así que diremos que fue con el alma.

El tanto de Cavani permitió a Uruguay ejecutar el plan que buscaba, el que mejor se le da, el que mejor le funciona.

Le dejó el balón a Portugal y se replegó. Organizado en un 4-4-2, sus dos líneas de cuatro alcanzan la perfección cuando defienden.

Un ejército sin debilidades, sin fisuras.

Un equipo trabajadísimo al que no le hace ni una sola indicación desde el banquillo.

Ni Tabarez ni ninguno de sus ayudantes salieron al área técnica en toda la primera parte.

Mientras que Fernando Santos se volvía loco pidiendo más velocidad a la circulación de balón de Portugal, el rectángulo reservado para los entrenadores uruguayos estaba desierto. Tavarez ha montado un equipo que en el césped lo mueve Godín, que junto a Giménez despejan todo lo que les llega.

Parecen infranqueables. Portugal jugaba al frontón.

Y arriba, dinamita pura, con Luis Suárez y Cavani, la pareja de delanteros más pesada del fútbol mundial.

Se merendaron a Pepe y Fonte en la primera parte.

Portugal, con un Cristiano que se resistía a la derrota, se estrellaba una y otra vez ante el muro celeste.

Y atrás, sudaban cada vez que Cavani y Luis Suárez corrían a por los balones largos que les madaban.

Porque Uruguay, con el 1-0, se saltó el centro del campo a la hora de construir.

Para qué perder el tiempo en trámites si los dos animales que tienen arriba lo solucionan todo.

Con 1-0 se llegó al descanso porque Rui Patricio le sacó una espectacular mano a Luis Suárez en un libre directo.

Como ante Rusia, el jugador del Barça intentó sorprender por bajo al portero rival. Casi lo consigue.

El 1-0 permitió a Portugal afrontar la segunda parte con vida. Cristiano montó un corrillo justo antes de reanudarse el encuentro y buscó una conjura y una reacción que llegó, quién lo iba a decir, a balón parado.

Centro Guerreiro desde la izquierda y Godín se preocupó más de estorbar a Cristiano que de defender esa pelota.

Pepe cabeceó a la red y puso el empate. Duró poco, del 54′ al 62′. Un balón largo de Muslera que Suárez le ganó a Pepe acabó en los pies de Cavani tras pasar antes por Betancur.

El delantero del PSG acomodó el cuerpo y telegrafió el remate, pero fue tan perfecto que Rui Patricio ni la olió.

Otra golazo,otra vez Cavani y mismo plan para Uruguay, al que todo le salió de cara.

La media hora final fue una tortura para la selección de Cristiano Ronaldo, al que el paso de los minutos le empezaba a agobiar.

Cada vez más desconectado del juego por culpa del entramado defensivo de Tabarez, eran constantes las miradas de CR7 al videomarcador.

Y los minutos caían a toda velocidad. Entraron Quaresma y Andre Silva para dar más velocidad y remate al ataque portugués, pero no había manera de superar a los defensas uruguayos. Ganaron cada balón dividido y lo despejaron todo.

En ese tramo de resistencia charrúa se lesionaría Cavani en el gemelo y en el último minuto del partido reclamaría Portugal el VAR por mano dentro del área.

Pero no fue Giménez sino Rui Patricio, que subió a rematar, el que contactó con el balón de manera ilegal.

Ronaldo, desquiciado, vio por protestar una amarilla que le dejaba fuera de la siguiente ronda, consciente, eso sí, de que el Mundial ya se acababa para él.

Otra vez en octavos.

Fuente: marca.com – youtube.com

 

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