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Lazo: “Hay problemas en todo el sector agropecuario en todas las provincias”

Cinco meses al frente de la Cartera de Agricultura le han servido para evaluar las necesidades del agro. Xavier Lazo expone los problemas.

– ¿Qué le pasa al campo que lleva toda la vida con problemas?

– Todo el sector agropecuario en todas sus provincias tiene problemas. Son pocos los productos que no tienen grandes problemas, pero incluso esos tienen sus problemáticas. Como el camarón y el banano. Son productos que tienen un comercio fluido y enormes potencialidades, pero no se libran. Fuera de ellos, tanto en la Costa como en la Sierra como en el Oriente e incluso en Galápagos, hay dificultades. La Sierra tiene un alto nivel de conflictividad por el tema de la leche y la Costa, por el arrocero y el azucarero. La zona de Santo Domingo y Esmeraldas, por la palma aceitera.

– ¿Imposibles de solucionar?

– Si usted toma tres de estos productos -arroz, lácteos y azúcar-, ve problemas estructurales similares.

Hay países competidores que producen con mayor productividad, valga la redundancia, que Ecuador y con precios más bajos.

En el caso de la leche y el azúcar, además, hay una amenaza externa: la tendencia a hablar mal de su consumo.

Es un impacto mundial. Pero Ecuador necesita evacuar (exportar) lácteos, azúcar y arroz.

No solo por dolarización y por la entrada de divisas. Tienen que evacuarse.

En el caso arrocero, se necesita vender todos los años al menos 85.000 toneladas.

Tienen que salir. Y si aumentamos la productividad, tienen que salir más de 150.000 toneladas todos los años.

– Siempre se ha dicho que esos productos son difíciles de colocar en otros mercados. Precisamente por un tema de precios.

– ¿Cómo hacemos que estos productos sensibles logren ser evacuados? Con una refocalización de los subsidios.

Es decir, si nosotros ahora tenemos kits agropecuarios donde se incentiva el arroz, busquemos la forma de que se usen más inteligentemente.

Que se use para la exportación sin descuidar el mercado local.

Por ejemplo, aquel industrial que pague un precio de sustentación -pero más sincerado, más comercial y que igualmente garantice la rentabilidad del productor- y que lo demuestre con facturas, puede concursar por esos incentivos a la exportación que al final son pagaderos directamente a la producción.

– Pero, ¿adónde los envían?

– No hay que pensar solo en el mercado colombiano.

En el tema del arroz, tenemos potencial de exportación en Centroamérica y, con el acuerdo comercial, también en Europa.

Ya se están aumentando los volúmenes. El año pasado se exportaron 5.000 toneladas; este año serán más.

O a los países árabes. E, incluso, si tuviéramos las variedades japónicas, también a los mercados asiáticos.

– ¿Y los otros productos sensibles?

– En el caso de los lácteos, tenemos a un Perú deficitario que importa. ¿Cómo competimos y podemos colocar productos en nuestro país vecino? Ahí es donde tenemos que trabajar y hacer un reenfoque de los subsidios como le estaba explicando.

Y con eso, la discusión ya no va a ser principalmente de precios sino de cómo vamos accediendo a nuevos mercados con productividad y calidad.

– Usted habla de problemas estructurales, pero no se han dejado de dedicar recursos al sector agropecuario. ¿Dónde se han perdido esos esfuerzos?

– Precisamente por atender los problemas de corto plazo hemos desatendido los estructurales. Debemos potenciar las exportaciones agropecuarias sin dejar de lado el mercado local. Mire los precios en las perchas. Hay productos que son tan caros como en Europa.

Si usted va al mejor supermercado de aquí y compara con Carrefour en Francia o El Corte Inglés en España o con Aldi en Alemania, verá que los precios son similares.

Algo está pasando. Somos un país con niveles de intermediación altos y necesitamos fomentar el comercio más directo y más justo.

En estos momentos está perdiendo el productor y el consumidor también. Hay que decirlo frontalmente.

– ¿La culpa de ser poco competitivos es de los intermediarios?

– Ahí es donde vuelve a aparecer lo estructural. Hay un sinnúmero de infraestructuras productivas que no están siendo utilizadas.

Hay centros de maduración, centros de acopio, plantas de procesamiento de frutas o plantas de secado de granos y vegetales que no están siendo utilizados porque no tuvieron un enfoque de demanda. Lo primero que tenemos que atacar es el desorden.

Vamos a activar el registro nacional agropecuario. Es un censo, pero queremos procesarlo de forma rápida.

Desde el año 2000 no lo tenemos y deberíamos tener una actualización cada 10 años.

Hay mucha información que ha generado el Ministerio de Agricultura y Ganadería durante años, pero está atomizada.

Lo que hemos hecho es consolidarla. El censo agropecuario nos llevaría a saber qué tenemos que fomentar y qué tenemos que desmotivar en la siembra.

– ¿Cuál es el conflicto con las asociaciones de productores?

– Muchas de ellas no tienen bien consolidado quiénes son sus productores. Tenemos que evaluar su capacidad gerencial.

Por ejemplo, hay crédito en la banca pública dedicado a las asociaciones para que vayan a la casa comercial que vende insumos y negocie los insumos de todo el año.

El vendedor de insumos le va a decir, ‘¿y cómo vas a pagar?’.

Con el crédito asociativo pueden hacerlo de contado y obtener descuentos que incluso llegarían a más de un 30 % y eso va a impactar a los costos de producción.

Hay organizaciones que están bien organizadas y ya lo hacen. Tenemos que trabajar para que todas estén bien organizadas.

– Entonces, ¿llevamos una década entregando créditos de forma ineficiente?

– El Gobierno ha trabajado mucho, anteriormente, como islas. Comercio Exterior y Agricultura junto con Agrocalidad, Iniap, incluso la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria y el Mipro, tenemos que trabajar de la mano y explotar las cosas increíbles que tenemos en nuestro campo.

Un ejemplo, la apicultura. Podría llevarse incluso al turismo, pero ha sido invisible.

– ¿Qué va a pasar con el banano que pierde competitividad frente a otros países? ¿Está sobre la mesa retirar el veto a aumentar las zonas de plantación?

– Bueno, tengo que decirlo: hay posiciones encontradas. Lo que queremos como ministerio es fomentar, dar asistencia técnica pero también controlar.

No podemos ir a lo loco a sembrar por sembrar. No solo porque territorialmente es sensible.

Ni siquiera tenemos una subsecretaría, que es la de musáceas, que no fue creada cuando debió haberlo sido. Ahora la estamos creando.

Necesitamos asistencia técnica para dar solución a nuestros productores de plátano, de orito, de banano y de banano rojo.

Hay un gran potencial de producir mucho más con lo que tenemos.

– ¿Cuándo va a dejar Ecuador de ser vulnerable al clima?

– Ese es otro problema estructural: no haber desazolvado nuestros riegos…

– ¿Desazolvado?

– El Gobierno en los últimos años no ha tomado acciones sobre el dragado de los ríos y ni las suficientes medidas de protección ambiental en todas las cuencas hidrográficas.

Un país que no hace eso está expuesto a las inundaciones.

Las obras de control han ayudado mucho, pero no son suficientes.

– ¿En qué plazo se habrán corregido las vulnerabilidades?

– Podemos cambiar el 100 % de la agricultura del país -con los recursos adecuados- en un plazo de 5 a 7 años.

– Eso suena a que hace falta mucho dinero y es una época de austeridad…

– Deberíamos tener suficiente crédito y creo que la banca pública lo puede cubrir.

Además, se necesita asistencia y una política pública efectiva de agroexportación.

Insisto, eso no significa descuidar el mercado local.

– ¿Hay un monto aproximado?

– Solo para que tenga un comparativo: en los últimos cuatro años, el presupuesto del MAG superó los $ 300 millones, más del doble de lo que tenemos ahora.

Si me pregunta cuánto: nada es suficiente. O todo es insuficiente.

Por más recursos que tengamos, si no tenemos un enfoque de demanda, es decir, si el productor no tiene una perspectiva de mercado, todo se vuelve más difícil.

Fuente: expreso.ec