“Yo no voy a extrañar el poder, no nací pegado a esto como estampilla”

A siete meses de terminar su administración, el alcalde Jaime Nebot asegura que no tiene nada que cuestionarle al pueblo de Guayaquil y que después de tres décadas de gestión pública no se siente cansado para seguir sirviendo desde cualquier otro ámbito.

– Luego de casi 30 años de hegemonía socialcristiana y de una importante transformación de esta ciudad ¿qué deberían esperar los guayaquileños con respecto a sus próximos alcaldes?

– Yo estoy seguro de que el pueblo de Guayaquil querrá conservar todo lo que ha logrado en estos años, que es mucho, especialmente en lo social, en servicios, en obras públicas. Pero también querrá seguir viviendo mejor y para eso querrá ampliar la frontera del progreso y yo creo que esa será la línea que seguirá el pueblo para elegir a sus próximos representantes, sin duda.

– ¿Qué tan complicado resultó administrar esta ciudad?

– Mire, en la vida nada que valga la pena es fácil, pero de que es posible es tan posible que se ha logrado. Hay que tener disciplina y conocer los problemas que uno quiere resolver, hay que oír a la gente, hay que tener la entereza para hacer lo que uno debe de hacer, no el autoritarismo, y hay que tener un sistema de administración que aquí ha sido muy claro: 85 % de los ingresos van a obras y servicios y el 15 % a los empleados.

– ¿Con qué concepto se va de los guayaquileños?

– Que han logrado ser parte de la solución y que ya no son parte del problema, que miran la Alcaldía con un concepto cívico administrativo que va mucho más allá de la política, no digamos de la politiquería.

– Es cierto que los guayaquileños le deben mucho por lo que ha hecho por esta ciudad…

– (interrumpe) No, no me deben nada, yo solo he cumplido con mi deber y lo he hecho con alegría.

– Bueno, pero hubo alcaldes que no cumplieron…

– A esos debieron haberlos castigado, que es otra cosa y hay que pelar el ojo para que no vuelvan otra vez. Ni ellos, ni nada ni nadie que se les parezca.

– Hay grupos y sectores sociales que creen que su labor no es lo que podría haber sido… ¿Qué les puede decir a ellos en estos días que se sienten como los últimos de una larga e intensa relación?

– ¿Qué dicen en concreto? Aparte de hablar generalidades.

– Que se han cerrado los parques y talado los árboles…

– Cuando yo llegué a la Alcaldía había medio metro cuadrado de árboles por habitante. Hemos multiplicado por 19 las áreas verdes, y no lo digo yo, lo dice el INEC. Las rejas, yo hablo con la gente todos los días, personalmente y por radio. La gente pide la reja de los parques porque los protegen de la delincuencia y de las personas que se drogan. Yo respeto la opinión ajena, pero mi opinión y mi acción se basa en la opinión de la mayoría.

– ¿Cree que pudo hacerse más en el tema de la seguridad?

– ¿La seguridad? ¿A mí me van a decir de la seguridad? Yo tengo mi vida luchando por la seguridad. No con palabras, sino con obras.

– Hay obras que de seguro no alcanzó a ejecutar, ¿le apena no haber realizado alguna?

– Siempre queda algo. Vivir bien es una utopía que nunca termina, pero abandonar esa lucha sería arruinar a la sociedad.

– ¿Cuáles cree que son las más importantes que le deja a la ciudad?

– Una sola, haberla servido. Porque todas las obras son importantes: la aerovía, el aeropuerto, la educación, la regeneración urbana… servir es cambiar para bien la vida de la gente y eso es lo que yo he hecho, perfecto, no; terminado, no; esa tarea es inacabada.

– Con relación al estero Salado, el anterior Gobierno realizó una gestión importante por su recuperación, mientras que el Municipio recién realizó un convenio para una inversión significativa para el alcantarillado sanitario… ¿por qué ha tomado tantos años una reacción?

– Cuando yo llegué a la Alcaldía, de cada dos personas, una no tenía alcantarillado. Hoy en una ciudad de casi tres millones de habitantes, nueve de cada diez personas tienen alcantarillado. ¿Sabe cuál es el único ítem en donde estamos haciendo una labor conjunta con el Ministerio de Ambiente? En que hay empresarios que todavía no comprenden que no pueden verter en el Salado desechos contaminantes y los hemos multado y clausurado, pero eso es algo que todavía hay que combatir.

– ¿Y no cree que en ese sentido la lucha debería ser más fuerte?

– La lucha debe ser fuerte, pero con tino porque usted tiene que medir qué causa también la paralización en un momento de crisis y desempleo.

– Aunque hay obras que en los últimos años se planificaron regionalmente, ¿por qué el Gran Guayaquil no se gesta de manera política?

– No confundamos al Gran Guayaquil, que es un concepto de desarrollo entre los cantones DauleDuránSamborondón y Guayaquil, con un distrito. ¿Usted puede decirme cuáles son las ventajas de un distrito?

– Que haya una administración en conjunto…

– Administración en conjunto de los cuatro cantones no existe, ni está en la ley, eso se llama mancomunidad, que se hace en función de temas específicos… Dígame qué competencia le falta a Guayaquil.

– Pero por la expansión de la ciudad se ve necesario hacer acciones conjuntas…

– Eso es una coordinación y lo estamos haciendo, pero por supuesto en lo que se puede. Porque nosotros no podemos invertir dinero de Guayaquil en Samborondón, ni ellos en Daule o Durán porque eso está prohibido por la Constitución.

– Hace un par de meses usted anunció que la construcción del aeropuerto del Daular se posponía ¿cuál es el futuro del nuevo aeropuerto?

– Yo no he dicho que se posponía, he dicho lo que dice el contrato, que cuando las proyecciones técnicas demuestren que estamos a tres años de que se llegue a 3 millones 500 mil pasajeros internacionales, en ese momento se inicia la construcción. Ahora eso varía en función de la actividad aérea, en Ecuador y en el mundo.

– Pero hace algunos años se pensaba que esa meta iba a llegar en 2019…

– Sí, claro, hace algunos años se pensaba y resulta que no es así. ¿Eso es culpa de la Alcaldía?

– A este proyecto se sumaban obras complementarias como Ciudad Nueva, ¿qué ocurrirá con esto?

– El programa está completo. Ahora vamos a la segunda fase que es hacer las ordenanzas, con las restricciones y estímulos para mercadear en el mundo. Eso se ocupará cuando se vaya el aeropuerto, pero no significa que el proyecto no se desarrolle o subaste a nivel internacional. Eso no es que está parado, está ligado a que el aeropuerto se desocupe, que es otra cosa.

– ¿De igual forma la vía alterna a la vía a la costa?

– De la misma manera porque esa vía está ligada al aeropuerto. No puede haber aeropuerto sin vía, ni vía para ir al aeropuerto sin aeropuerto.

– Este 9 de octubre será la última sesión solemne que presida luego de 18 años, ¿vivirá estas fiestas de manera especial?

– De la misma forma que la hemos vivido el resto, con la misma fuerza, el mismo entusiasmo, la misma cantidad de obras. El relevo de un funcionario público en el cargo es parte de la ley de la vida.

– ¿Cómo se imagina a esta ciudad sin Jaime Nebot?

– Pujante. Esa gente es inteligente, sabe lo que es sufrir y sabe lo que es progresar y lo obtenido no lo va a arriesgar. Y el derecho a vivir mejor y a aumentar su autoestima no lo va a regalar ni lo va a poner de lado. Yo no me creo indispensable.

– – ¿Y a Jaime Nebot sin la Alcaldía de Guayaquil?

– Le diré lo que respondió alguien cuando estaba en condiciones iguales a la mía: nunca he estado más ocupado desde que no tengo nada que hacer, ni más acompañado desde que estoy solo. Yo seguiré sirviendo a los ciudadanos hasta el día que Dios me dé vida y salud para hacerlo y seguiré defendiéndolos como los he defendido. De manera que para mí, pasar de ser alcalde a ser un ciudadano no tiene nada que me inquiete ni que me preocupe.

– ¿Qué cambiará en su rutina?

– Mi rutina cambiará de objetivo, pero nada más. Yo duermo temprano, me levanto temprano, hago lo que tengo que hacer y trato de hacerlo bien y eso voy a seguirlo haciendo desde donde esté, pública y privadamente.

– ¿Qué va a extrañar de esto?

Nada. Para mí servir es alegría. A la gente no la voy a extrañar porque voy a estar con la gente. Trabajar no porque voy a trabajar, servir no porque voy a servir. Si usted cree que yo voy a extrañar el poder, no lo voy a extrañar. El poder no está en el cargo, uno hace el cargo, yo no nací pegado a esto como estampilla.

– ¿Qué rol asumirá con respecto a Guayaquil y a su Municipio luego de las elecciones? ¿Se desentenderá de la política o asesorará a Cynthia Viteri en el caso de que ella sea su sucesora?

Cynthia no tengo por qué asesorarla, si algún día me pide mi opinión se la daré con mucho gusto. En cuanto a retirarme de la política, si la política es servir, nunca me voy a retirar de la política. Así es como yo la entiendo.

Fuente: expreso.ec

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