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septiembre 21, 2026
TENDENCIA
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Las democracias enfrentan un desafío que trasciende las fronteras y los campos de batalla: China y Rusia aprovechan tecnologías digitales para ampliar su «sharp power» o poder incisivo, una forma de influencia que busca manipular el debate público, profundizar divisiones internas y condicionar los límites de lo que puede discutirse.

El planteo fue hecho por el académico estadounidense Christopher Walker, investigador sobre autoritarismo y resiliencia democrática del Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA), quien sostuvo en una entrevista con la Agencia Central de Noticias de Taiwán (CNA) que la inteligencia artificial puede convertir esas operaciones de influencia en una amenaza de escala global. Su advertencia llega mientras la isla refuerza su preparación ante los riesgos geopolíticos de la región y antes de una esperada cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el jefe del régimen chino, Xi Jinping.

Walker, quien trabajó durante 13 años en la Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos y acuñó el concepto de poder incisivo, fue invitado por la Presidencia de Taiwán al Foro Internacional sobre Resiliencia de Defensa de Toda la Sociedad. Durante su visita, también presenció ejercicios en el condado de Taitung con organismos gubernamentales y socios internacionales.

Inteligencia artificial y los sesgos de censura.

Para Walker, Beijing, Moscú y otros regímenes autoritarios han aprendido a utilizar las plataformas digitales de un modo que amplifica su capacidad de proyección política. La expansión de los grandes modelos de lenguaje, conocidos como LLM por sus siglas en inglés, plantea un riesgo particular cuando sus sistemas incorporan restricciones sobre asuntos que resultan sensibles para esos regímenes.

Los LLM tendrán un sesgo contra las discusiones que incluyan la plaza de Tiananmén, Taiwán o el Tíbet”, señaló el investigador, según CNA. La preocupación es que la tecnología reproduzca de forma masiva los límites informativos y políticos impuestos por los Estados autoritarios.

El concepto de poder incisivo describe herramientas que no se limitan a difundir una visión favorable de un país en el exterior. Su objetivo es penetrar los entornos informativos abiertos, alterar la conversación pública, promover la autocensura y explotar las tensiones que ya existen en una sociedad. Con inteligencia artificial, campañas coordinadas y contenidos sintéticos, esas operaciones pueden alcanzar a públicos mucho más amplios y ser más difíciles de identificar.

Las amenazas informativas conectan conflictos que parecen separados.

Walker afirmó que los conflictos actuales no pueden analizarse de forma aislada. “No hay fronteras que los separen”, dijo al referirse a la conexión entre las disputas territoriales, la competencia tecnológica y las campañas de influencia que afectan a Taiwán y a otras democracias.

Esa perspectiva sitúa el desafío más allá de una eventual escalada militar en el estrecho de Taiwán. La circulación de narrativas falsas, los intentos de desacreditar instituciones y la polarización política pueden debilitar la capacidad de respuesta de un país incluso antes de que se produzca una crisis de seguridad.

El experto consideró que la mayoría de los países sigue insuficientemente preparada frente al desafío de China. A su juicio, la experiencia taiwanesa ofrece lecciones sobre preparación civil y coordinación institucional: “Taiwán tiene mucho que aportar” a otros Estados que buscan desarrollar resiliencia frente a amenazas híbridas.

Reforzar la defensa sin adoptar las prácticas autoritarias.

La respuesta democrática, advirtió Walker, debe evitar que la defensa de la seguridad derive en restricciones que deterioren las libertades que se pretende proteger. Citó el caso de Ucrania, donde la innovación en el uso de drones convive con la movilización ciudadana contra la corrupción, aun bajo el riesgo de ataques aéreos.

El académico señaló que los adversarios autoritarios buscan que las sociedades democráticas se enfrenten dentro de sus propias fronteras. “No podemos permitir que eso ocurra, ni en Taiwán ni en ninguna otra democracia”, afirmó.

En ese marco, una próxima reunión entre Trump y Xi Jinping difícilmente produzca cambios de fondo, según Walker. El investigador anticipó avances limitados debido a las restricciones internas de ambas partes y se mostró escéptico sobre acuerdos relevantes en minerales críticos, inteligencia artificial o el statu quo respecto de Taiwán.(I)

Fuente: evafm.net – infobae.com

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