El 26 de agosto, Rajendra Dawadi, director de la Escuela Secundaria Tribhuvan Trishuli, en el distrito de Nuwakot, salvó a 900 alumnos al ordenar una evacuación de emergencia minutos antes de que una riada de agua, barro y escombros arrasara por completo el edificio. Según reportes de medios internacionles, las inundaciones, desencadenadas por el colapso de un glaciar en los Himalayas, dejaron más de 1.000 muertos y miles de desaparecidos en Nepal, de acuerdo con los últimos datos disponibles.
Dawadi estaba dictando clases en Trishuli Bazaar cuando, alrededor de las 9:10 de la mañana, un miembro del personal irrumpió en el aula con una advertencia urgente. Momentos antes, un amigo que vivía en Betrawati, unos ocho kilómetros río arriba del Trishuli, lo llamó en pánico. “Me dijo que el pueblo ya no existía. Que corriéramos”, relató el director al diario The New York Times. Poco después, un padre de familia llegó corriendo al colegio para confirmar que el agua subía a gran velocidad.
Dawadi evacuó a 900 alumnos en cuestión de minutos con una decisión sin margen de error.
Sin esperar confirmación oficial, el director de 47 años tomó la decisión de actuar. Hizo sonar el timbre escolar e instruyó a los docentes para que condujeran a todos los alumnos presentes —unos 900, de entre 11 y 18 años— hacia terrenos elevados. La evacuación fue rápida en parte porque ese turno correspondía a estudiantes mayores. “Eran lo suficientemente grandes como para reaccionar de inmediato. Si hubieran estado los más pequeños, habría sido imposible garantizar la seguridad de todos”, explicó Dawadi en declaraciones a la BBC.
Algunos alumnos sufrieron crisis de pánico y se desmayaron durante la salida. Los maestros los trasladaron en sus propias motos hacia zonas seguras. En pocos minutos, el predio quedó vacío. “Decidí que, en el peor caso, perderíamos un día de clases. Pero ignorar la alerta podría haber costado incontables vidas”, afirmó el director.
Detuvo los autobuses escolares a tiempo: uno cruzó el puente segundos antes de que colapsara.
El desafío mayor llegó cuando Dawadi recordó que otros alumnos se dirigían al colegio en autobuses. Llamó uno a uno a los conductores y les ordenó dar media vuelta. Todos atendieron el llamado, salvo uno cuyo teléfono no respondía. Ese autobús ya cruzaba el puente cercano a la escuela cuando el director lo divisó desde la orilla, con el agua entrando al patio del colegio. Le indicó al conductor que retrocediera. El vehículo alcanzó el otro lado segundos antes de que la estructura se derrumbara.
“Si hubiéramos tardado diez minutos más, ninguno de nosotros estaría hablando hoy”, afirmó Dawadi al medio británico. Yunisha, alumna de 16 años, lo resumió en pocas palabras durante una entrevista con la BBC: “Sobreviví junto a mis amigos por apenas diez segundos”.
A las 9:23 de la mañana —trece minutos después de recibida la primera alerta—, una muralla de barro y escombros sepultó el establecimiento. Desde la colina, estudiantes y maestros observaron cómo el colegio desaparecía bajo el caudal. “Subimos la loma y, al mirar atrás, ya no quedaba nada”, relató Dawadi a la agencia Reuters.
De los 1.643 alumnos matriculados en el colegio, los 900 que estaban en clases ese turno fueron evacuados a pie hacia terrenos elevados; los 700 restantes viajaban en autobuses hacia la escuela y fueron interceptados a tiempo. Todos sobrevivieron, según informó The Times de Londres. Sin embargo, el docente de historia Santos Pariyar, de 32 años, murió al regresar a su vivienda junto al río tras la evacuación. El portero del colegio, Sultan Lama, también perdió la vida al volver hacia el edificio.
El desastre del 26 de agosto fue provocado por el colapso de un glaciar en la montaña Langtang Lirung, que generó una avalancha de hielo y roca detectada como un sismo de magnitud 5,2. El alud bloqueó el cauce del río y liberó una ola que arrasó comunidades a lo largo de un tramo de 72 kilómetros del Trishuli. Los niveles del río subieron hasta 9 metros en media hora, según el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de la Montaña (ICIMOD), con sede en Katmandú.
Las inundaciones afectaron los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Chitwan, y causaron daños estimados en más de 200.000 millones de rupias nepalesas (unos USD 1.300 millones). El Ministerio de Educación informó que al menos 20 escuelas sufrieron daños en tres distritos. Las autoridades nepalesas rescataron a más de 10.000 personas, y el gobierno advirtió que los costos de reconstrucción estarían entre los USD 4.000 y 5.000 millones. (I)
Detuvo los autobuses escolares a tiempo: uno cruzó el puente segundos antes de que colapsara

La escuela quedó destruida y dos funcionarios del colegio perdieron la vida

Fuente: evafm.net – infobae.com


