Desde el 1 de agosto han comenzado a aplicarse los primeros capítulos de la Ley de IA de la UE, centrados en los sistemas de propósito general y los modelos fundacionales.
Las empresas deberán registrar públicamente los modelos, revelar datos de entrenamiento, mitigar sesgos y ofrecer un mecanismo de auditoría independiente.
Bruselas concede doce meses para la plena adecuación, pero ya se han impuesto las primeras advertencias formales a plataformas que operan chatbots masivos sin controles de transparencia.
Organizaciones de derechos digitales celebran el nuevo marco, pues introduce obligaciones de trazabilidad y propone sanciones de hasta el 7 % de la facturación global por incumplimiento.
Gigantes tecnológicos han anunciado planes para abrir centros de cumplimiento en Europa, mientras piden guías técnicas detalladas para los nuevos requisitos de red team y seguridad.
Expertos señalan que la ley podría convertirse en el “GDPR de la IA”, exportando estándares a Latinoamérica y Asia.
La normativa también impulsa sandboxes regulatorios que faciliten la innovación responsable y fomenten startups europeas de IA confiable.(T)
Fuente: evafm.net – artificialintelligenceact.eu


